En el delta, la cota manda
Antes de dibujar una planta hay que decidir a qué altura empieza la casa. En Dique Luján esa decisión no es estética: es la que define si la casa se inunda o no.
El terreno está en el delta, entre eucaliptos, con el nivel del agua como primer condicionante del proyecto. Había dos caminos: rellenar el lote hasta llegar a una cota segura —caro, lento, y arruina el arbolado y el escurrimiento natural del terreno— o levantar la casa y dejar el suelo como está.
Elegimos lo segundo. La casa se apoya sobre pilotes de hormigón armado que la despegan del terreno natural. Debajo queda un espacio libre y ventilado por donde el agua pasa sin tocar nada, y el parque sigue siendo parque: no hubo que mover tierra ni sacar árboles para construir.


